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Porque el derecho de decir lo que pienso y lo que siento me fue dado por los Dioses, no me podrá ser quitado por los hombres, sin que éstos, tarde o temprano, paguen el justo precio.


martes, 17 de febrero de 2015

En China la muerte por corrupción ¿Y en México?

¡Resulta que en China aplican la pena de muerte! Digo, no es como en los Estados Unidos, en donde el simple hecho de ser pobre, latino o afroamericano, ya los hace acreedores a esa forma de aplicación de la justicia; pero si el criminal es anglosajón o millonario, generalmente logra algo de piedad y le permiten continuar con vida, aunque muy probablemente en la cárcel; lo que sí es cierto también es que en los EE.UU., la pena capital se aplica a delitos muy graves, como los homicidios dolosos. En el caso de China, también el homicidio y otros varios delitos graves son castigados con la muerte, y en el caso chino, la justicia no hace distinción ni de raza ni de posición económica. Los chinos utilizan dos formas de ejecución al culpable: 1) al igual que en los Estados Unidos, aplican la inyección letal, que en realidad son dos inyecciones, una para dormir al sentenciado y la otra para ya envenenarlo y causar su muerte, o sea como quien dice, agarran al criminal dormido; y 2) la otra forma es más sencilla, pero se ve más fea, consiste en disparar, con un fusil de asalto, una única bala de punta hueca, o sea de esas expansivas, en la cabeza del sentenciado, o sea que le dejan la cabeza como palomita de maíz…

De lo anterior me enteré al investigar sobre el asunto, por haberme encontrado con una nota publicada el día 9 de febrero de 2015, en el sitio de noticias Terra, que se titula: “(CHINA) EJECUTAN A EMPRESARIO MINERO SENTENCIADO POR CORRUPCION” . En la nota cuentan como un prominente empresario del ramo de la minería, al no tener llenadero con las inmensas sumas de dinero que ya poseía gracias a su negocio de los minerales, empezó a entrarle a otros negocios un poco macabros: formó pandillas criminales y asesinó a dos o tres opositores a sus proyectos; entre las acusaciones que pesaban sobre este personaje estaba precisamente la corrupción, para la que aprovechaba ciertas relaciones con individuos del gobierno; fue tanta su ambición, que a pesar de tenerlo todo, acabó ganando que lo ejecutaran por malhechor. Los funcionarios gubernamentales chinos que están involucrados en el caso ya han sido detenidos y lo más seguro es que corran la misma suerte que el macroempresario.

Pasando al caso México, yo no lo sabía, pero hasta el año de 2005 la pena de muerte estaba contemplada en nuestra Constitución Política, en su artículo 22, para varios delitos graves; el artículo 22 de la Constitución, en su párrafo tercero, antes de la reforma del 2005 decía:
“queda también prohibida la pena de muerte por delitos políticos, y en cuanto a los demás, sólo podrá imponerse al traidor a la Patria en guerra extranjera, al parricida, al homicida con alevosía, premeditación y ventaja, al incendiario, al plagiario, al salteador de caminos, al pirata y a los reos de delitos graves del orden militar.”

El párrafo fue derogado y retirado del artículo 22 de la Constitución, aún así podemos ver algunas cosas interesantes: 1) hasta el 2005 la Constitución establecía la pena de muerte para los secuestradores, homicidas con las tres agravantes y para los abusos cometidos por militares, y sin embargo, a pesar de haber sido necesaria, nunca se aplicó; 2) desde el principio, la constitución avalaba el mal proceder de los políticos al no considerar graves sus acciones contra la Nación, al no considerar la corrupción, como una alta forma de traición a la patria y a sus bienes.

Por lo dicho en el párrafo anterior vemos porque México figura entre los países más corruptos del mundo , simplemente porque desde el principio, el delito no se ha castigado a la altura de su gravedad. Ahora vemos una extraña amalgama de “macroempresarios” y “políticos” haciendo de las suyas con lo que a los mexicanos nos pertenece, simplemente porque no tienen freno, ni moral ni legal; vemos a esos dos grupos actuando deliberadamente en contra del pueblo y sus derechos, en lo que parece ser una especie de “macromafia” que piensa que todo para ellos y nada para nadie. Al contrario del caso chino, en México la corrupción no se castiga, sino que se premia con prominentes cargos públicos que incluyen excelentes salarios (sobre todo considerando la intencional ineficiencia) y millonarias exenciones de impuestos a los corruptos empresarios privados.

… En China, castigan a los empresarios y políticos corruptos con la muerte, sin duda, eficiente remedio. ¿Y en México para cuando?…

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